Un hombre se para en un escenario. No está actuando. No está dando cátedra. Vino a decir la verdad. A esta altura de su vida Boy Olmi se pregunta quien es. Si es su profesión, sus vínculos, sus heridas, sus recuerdos o todo eso mezclado.
Con humor, con crudeza y con la calma de quien ya no necesita impresionar a nadie, comparte una historia personal que, en el fondo, podría ser la de cualquiera. Con las herramientas del teatro este experimento sorprendente, que no tiene nada de ficción, nos recuerda que, a veces, la pregunta es más importante que la respuesta.
El autor de “Alta fidelidad” se luce en esta comedia que retrata con maestría un matrimonio en crisis.
Cada semana Matías y Ana Laura se citan en un bar antes de su sesión de terapia de pareja. Para salvar su relación es necesario repensarlo todo: el pasado, sus diferencias y complicidades, el sexo y el amor, las expectativas y los desengaños. A través de diálogos profundos, honestos y con humor sarcástico por fuera de todo cliché, nuestra simpatía fluctúa entre ambos personajes.
Risa y emoción en una suerte de terapia previa en la que ambos intérpretes nos regalan un retrato entrañable de los pros y contras de la cotidianeidad.